Logística urbana en jaque: el Foro Económico Mundial advierte sobre la necesidad de transformar el sector.

 

«Si no se implementan cambios, las emisiones de carbono del tráfico de entregas urbanas podrían aumentar un 60% para 2030″

Esta es la advertencia que lanza el último informe del Foro Económico Mundial, Transforming Urban Logistics: Sustainable and Efficient Last-Mile Delivery in Cities. El informe expone con claridad que el actual modelo de entregas urbanas no es sostenible: si no se implementan cambios estructurales, las emisiones de carbono generadas por los vehículos de reparto podrían crecer un 60% para 2030, y representar hasta el 13% del total de emisiones de carbono en las ciudades.

Pero eso no es todo. En un escenario de continuidad, los vehículos de reparto crecerían un 61% y cada conductor urbano perdería hasta cinco minutos adicionales en su trayecto diario debido a la congestión. Los repartidores, en particular, podrían perder hasta 34 minutos al día atrapados en el tráfico. 

 

Más entregas = Más congestión, más emisiones y más riesgos

Las consecuencias ya se sienten en ciudades como Dublín o Milán. Entre 2018 y 2023, el nivel de congestión en Dublín pasó del 45% al 66%, y en Milán del 30% al 45%. Este incremento se debe, en gran parte, al auge de las entregas de última milla. Y lo peor: ni siquiera las medidas actuales serán suficientes. Según el informe, en Europa las emisiones del transporte solo caerían por debajo de los niveles de 1990 a partir de 2032, y eso solo si se implementan medidas adicionales más ambiciosas.

Además, la escasez de espacio urbano disponible está frenando la instalación de infraestructuras clave como microhubs, puntos de carga para vehículos eléctricos o lockers de paquetería. Esto lleva a que muchos vehículos de reparto se detengan en lugares no habilitados, aumentando los riesgos de seguridad y obstruyendo el tráfico. Se estima que hasta un 30% del tráfico en zonas céntricas proviene de vehículos buscando dónde aparcar.

 

El informe insiste en la necesidad de:

  • Crear incentivos legales y regulatorios para fomentar modelos sostenibles.
  • Apostar por infraestructura urbana compartida, como puntos de carga o lockers abiertos.
  • Desarrollar redes de microhubs y consolidación de entregas para optimizar rutas y reducir vehículos en circulación.
  • Implementar gestión inteligente del espacio público (kerbside management) para evitar dobles filas y mejorar la eficiencia del reparto.

 

La urgencia del cambio: hacia un modelo sostenible y humano

A pesar de la urgencia, muchas de estas soluciones enfrentan altos costes iniciales, y las pequeñas empresas o los operadores logísticos más modestos no siempre pueden acceder a tecnologías de cero emisiones o infraestructuras como lockers o cargadores eléctricos. Además, para poder avanzar de manera rápida se requiere contar con la colaboración publico-privada. 

En ese sentido, iniciativas como Koiki representan una vía clara hacia ese cambio necesario. Apostando por:

  • Un reparto en radio de 2 km desde microhubs urbanos,
  • El uso exclusivo de micromovilidad sin emisiones, y
  • Contratación estable de personas pertenecientes a colectivos vulnerables,

 

Koiki demuestra que es posible una logística de última milla que no solo reduzca la huella ambiental, sino que genere un impacto social positivo real.

 

No basta con entregar rápido, hay que entregar con sentido

Transformar la logística urbana no es solo una necesidad ambiental o una cuestión de eficiencia. Es una oportunidad para repensar cómo queremos que funcionen nuestras ciudades, entregas que no solo llegan a destino, sino que también mejoran la ciudad y la vida de las personas que viven en ella.