La Última Milla y su Impacto Ambiental

El concepto de «última milla» se refiere al tramo final de la cadena de suministro, donde los productos se entregan a la clientela final. A lo largo de los años, este aspecto crucial de la logística ha experimentado una evolución significativa, especialmente en un contexto urbano donde la congestión del tráfico y la sostenibilidad ambiental son preocupaciones crecientes.

Desafíos Ambientales del Reparto de Última Milla

Uno de los principales desafíos ambientales del reparto de última milla es la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Los vehículos utilizados para el reparto, ya sean camiones, furgonetas o motos de reparto, suelen depender en gran medida de los combustibles fósiles, como la gasolina y el diésel, que liberan grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y otros contaminantes atmosféricos durante su operación.

Además de las emisiones de GEI, el reparto de última milla también contribuye a la congestión del tráfico y a la contaminación del aire en áreas urbanas densamente pobladas. Los vehículos de reparto pueden pasar largos períodos de tiempo en atascos de tráfico, consumiendo combustible adicional y emitiendo contaminantes nocivos, como óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas en suspensión (PM), que afectan la calidad del aire y la salud pública.

Cifras Reveladoras

  • El sector transporte representa el 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en España (Miteco 2023)
  • En ciudades como Madrid o Barcelona, el reparto puede llegar a suponer un 20% del tráfico de la ciudad  (Miteco 2023)
  • Statista pronostica que para 2030 los vehículos de reparto aumentarán a 7,2 millones y esto producirá que las emisiones aumenten hasta los 25 millones de toneladas de CO2.

 

La última milla, además de ser el tramo más complejo de toda la cadena logística debido a que la gente no siempre está en casa o a la dificultad de aparcamiento en las ciudades, es también el más contaminante. 

Son muchas las compañías -tanto tiendas online como transportistas- que están tomando medidas para reducir su impacto en el planeta. Y además de las iniciativas voluntarias por parte de empresas, las ciudades también están implementando medidas regulatorias para abordar la congestión del tráfico y la contaminación del aire (Ejem. Establecimiento de áreas de bajas emisiones). 

La combinación de medidas regulatorias, prácticas empresariales sostenibles e innovación, puede tener un impacto significativo en la calidad del aire y la movilidad urbana. Es trabajo de todos (teniendo en cuenta el área de influencia de cada uno) optar por alternativas más sostenibles, que ayuden al planeta y que tengan impacto en la sociedad. 

Es por eso que Koiki va a seguir apostando por el reparto a pie y por el cuidado del planeta.
Un planeta que nos pertenece a todos.