Alberto León es, sin duda, una de las mentes más inquietas de Koiki. Con una trayectoria que incluye ser manager de una banda de los años 80, actor de teatro, comediante de stand-up y maestro de ceremonias en eventos de todo tipo, Alberto aún encuentra tiempo para dirigir con éxito un centro Koiki en Canalejas, en el emblemático Kilómetro 0 de Madrid.
Desde que se unió a Koiki en 2019, Alberto ha demostrado ser un experto en la logística de repartos. Su habilidad no solo radica en la gestión operativa, sino también en mantener a su equipo siempre motivado y satisfecho.
Entrevistador (E): Alberto, tienes una trayectoria profesional muy diversa. ¿Cómo logras equilibrar todas tus facetas con la gestión de un centro Koiki?
Alberto León (A): La clave está en una buena organización. Yo entré en el sector del transporte buscando nuevos retos, y aunque no me imaginaba que me especializaría en este ámbito, he encontrado un gran equilibrio entre mis intereses personales y la gestión de un centro que con tanto impacto.
E: ¿Cómo es un día típico en el centro Koiki que diriges y qué importancia tiene tu labor en otras ciudades?
A: Un día típico comienza organizando las rutas para un equipo de 10 repartidores, asegurándome de que todo esté preparado para gestionar unos 700 paquetes al día. Pero dirigir este centro no solo implica coordinar las entregas diarias, sino también supervisar que cualquier incidencia que tiene lugar en el centro se resuelva rápidamente, impulsar la sostenibilidad y mejorar continuamente la operación. Es un trabajo que exige compromiso y priorización, pero la motivación se mantiene cuando ves los resultados.
Además, no solo gestiono este centro, sino que también coordino la activación de actividades similares en otras ciudades, asegurando que el modelo de Koiki se expanda y se mantenga eficiente en cada lugar. Y por si fuera poco, también tengo la responsabilidad de gestionar la flota de vehículos de Koiki a nivel de Iberia, lo cual es un reto, pero me permite tener una visión global de las operaciones en diferentes regiones.
E: ¿Con qué entidad social colaboráis en tu centro?
A: En nuestro centro colaboramos con Integra CEE, que es un Centro Especial de Empleo dedicado a la inserción laboral de personas con discapacidad. Su misión es facilitar oportunidades de empleo a quienes enfrentan barreras para acceder al mercado laboral, promoviendo la integración social y profesional de estas personas. Actualmente trabajamos con personas que tienen alguna discapacidad intelectual o física. Nuestra colaboración con Integra se extiende a un total de 4 centros de reparto en todo el territorio.
E: ¿Cuál ha sido el mayor desafío que has enfrentado en términos de reparto desde que trabajas en Koiki? ¿Alguna anécdota memorable?
A: El mayor desafío, sin duda, ha sido pasar del sector puramente logístico, en el que llevo desde 1992, al ámbito social, algo totalmente nuevo para mí. Gestionar un equipo donde cada persona tiene sus propios desafíos y fortalezas, y lograr formar una «familia» en el trabajo, ha sido una experiencia enriquecedora.
En cuanto a anécdotas, es imposible no mencionar la pandemia. Gestionar el reparto durante esos meses fue todo un reto: largas horas, miedos del personal, incertidumbre de lo que vendría cada día… ¡Una responsabilidad inmensa! También fue curioso y divertido poder anticipar tendencias: Sabíamos si a la gente le había dado por hacer pan o por montar un gimnasio antes de que lo dijesen en las noticias.
E: ¿Qué te ha aportado trabajar en Koiki, tanto a nivel profesional como personal?
A: Muchísimo. En lo profesional, me ha abierto los ojos al mundo de la sostenibilidad. He aprendido a valorar el impacto de la logística sostenible, entendiendo cómo podemos cambiar el modelo tradicional de reparto por uno más respetuoso con el medio ambiente. Los avances en vehículos eléctricos han sido un ejemplo de cómo podemos reducir nuestra huella de carbono sin comprometer la eficiencia operativa. El impacto de nuestras decisiones diarias afecta tanto a nivel local como regional, y el cuidado del planeta se ha vuelto una prioridad esencial en mi gestión.
En lo personal, lo más significativo ha sido la experiencia de trabajar con personas de colectivos vulnerables. Bajo mi responsabilidad también está crear un entorno inclusivo donde cada individuo pueda desarrollar sus habilidades, y esto me ha dado una perspectiva totalmente nueva de lo que significa gestionar personas. A veces piensas que estás ayudando a los demás, pero te das cuenta de que es un intercambio mutuo: este trabajo te enseña lecciones de vida y te hace mucho más consciente de la realidad que te rodea.
E: ¿Qué consejo le darías a otros emprendedores o entidades sociales que estén considerando unirse a Koiki?
A: Mi consejo es que entiendan que este proyecto no es solo un negocio, es mucho más. Hay una recompensa personal enorme al dar una oportunidad de empleo a quienes más lo necesitan. Koiki es una experiencia transformadora para los empleados, las entidades que se suman, y para quienes gestionamos las operaciones, ya que nos permite ver cómo el trabajo puede generar un cambio real en la sociedad.
